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| La gastronomía
lanzaroteña es rica gracias al mar generoso que
rodea a la isla y que desde tiempos inmemoriales ha
provisto al hombre de sus frutos. Finos pescados como
la vieja, el bocinegro o la sama, pequeños mariscos
de sabor inigualable como las lapas, los burgados (bígaros)
o los mejillones, pescados secados al sol (jareados),
o sardinas y atunes del cercano banco sahariano, son
ofrecidos en los restaurantes de Lanzarote acompañados
de las pequeñas "papas arrugadas" del
país y de los emblemáticos "mojos"
canarios, aliños picantes obtenidos de la mezcla
de aceite, vinagre, ajo y especies variadas, según
se elabore el mojo "rojo" o picón o
el mojo verde.
Por tanto, la petición acertada para un almuerzo
o cena de calidad es el pescado, fresco o conservado
en sal; a la plancha o en salsa; siempre,' servido a
la manera de la tierra. |
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Pero no sólo
del pescado vive el lanzaroteño y para demostrarlo,
basta pedir en cualquier bar o restaurante de comida
canaria un buen cabrito al horno, cabra compuesta o
pata de cerdo, especialidades todas de las islas Canarias.
Los guisos de papas, alimento básico por estas
latitudes desde su introducción procedente de
América, son siempre una buena elección.
El "sancocho", cazuela de cherne en salazón
con papas y batata, servido con mojo, el caldo de pescado
o las garbanzos forman parte de la alimentación
del pueblo lanzaroteño y son muy apreciados por
los visitantes. |
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| El "gofio",
harina de maíz u otros cereales tostados, merece
un capítulo aparte. Consumido como alimento básico
por los aborígenes desde antes de la colonización
europea, ha seguido siendo el plato fuerte de la dieta
del archipiélago por sus cualidades nutritivas.
El gofio se consume en el desayuno, mezclado con la
leche; en sopas y guisos, con caldo de pescado, aliñado
con especies, con plátano, almendras y miel...las
variaciones son múltiples.
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Lo mismo puede decirse
de los quesos, elaborados de forma artesanal en todas
las islas a partir de leche de cabra. Las mezclas con
leche de otros mamíferos, como la oveja o la
vaca y las maduraciones, dan como resultado una amplia
variedad de quesos, que van desde los frescos, de sabor
ligeramente ácido, a los madurados, ahumados
o recubiertos con pimentón o gofio.
Los densos postres canarios son el final perfecto para
una comida a base de pescado. Elaborado con harina de
maíz, huevos, leche, almendras, pasas y servido
con miel o leche condensada, el frangollo es el rey
de los dulces. |
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| Las modalidades de gofio
dulce, el "bienmesabe" o las "truchas"
(empanadillas) rellenas de batata, calabaza o cabello
de ángel son también magníficos broches
de oro para los "gourmets" golosos, y no hay
que olvidar que en una tierra semitropical como es Lanzarote,
la posibilidad de degustar frutas exóticas es muy
amplia. Mangos, papayas, tunos, kiwis o guayabos llenarán
su mesa de color y sus estómagos de un excelente
digestivo. |

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En cuanto a los vinos,
Lanzarote dispone de una zona productora con Denominación
de Origen, en la que se integran una decena de bodegas,
la más antigua de las cuales data del siglo XVIII.
Los caldos de Lanzarote no son sólo de una excelente
calidad; quien bebe estos vinos colabora directamente
en el mantenimiento de la actividad campesina o lo que
es lo mismo, de los irrepetibles paisajes de La Geria,
únicos en el mundo, igual que el sistema con
que los agricultores sacan a la seca tierra lanzaroteña
su savia de vida.
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| Los restaurantes Castillo
de San José, Monumento al Campesino, Jameos del
Agua y El Diablo, en Timanfaya, ofrecen a sus visitantes
las mejores variedades de comida canaria. Las increíbles
vistas sobre la bahía, en el primer caso; la posibilidad
de retroceder en el tiempo por su exquisita decoración,
en el segundo; las múltiples sensaciones de comer
en el interior de un tubo volcánico, en el tercero;
y la oferta de un menú cocinado al calor del volcán,
en el cuarto, convierten a estos cuatro establecimientos
en espacios perfectos para un almuerzo o una cena. |
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